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Churín: Los pozos de ensueño PDF Imprimir E-Mail
Autor Roger Gonzales Araki   
Tuesday, 12 de June de 2007

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  Si se da un salto por el Perú, esa tierra que lo vio nacer no dude en viajar a la ciudad que la pasará en un clima saludable relajante.

“Casero aquí en Churín no roban. La gente es muy tranquila porque siempre llegan turistas y no se quejan de nada. La pasan muy bien bañándose en los pozos. Acá la gente es muy amigable”, cuenta doña Josefina. Una señora de más de 40 años de edad que viste su humilde pollera acompañada por sus gemelas, es reconocida en la ciudad por ser cocinera de unas deliciosas pachamancas. 

Cerca de seis horas son las que separan a Lima de Churín, pequeña ciudad ubicada en la sierra de Lima que se caracteriza por sus baños medicinales camino a la provincia de Oyón. Miles de turistas viajan a dicho lugar porque se le recuerda también como la Ciudad de la Eterna Juventud. Entre sus habitantes pudimos apreciar en su mayoría a muchos niños y jóvenes.

Silencio. Total silencio reina en la madrugada de esta ciudad que la semana pasada fue castigada por las lluvias torrenciales que afectó el sistema de electricidad. Es increíble pero cuando no hay luz eléctrica, ni la luna alumbra el camino, es en ese momento cuando la cantimplora y lámparas convencionales salen de los armarios.

La Plaza de Armas es muy sencilla y pequeña. Está rodeada por restaurantes turísticos que limitan con el río Churín así como por los mercados y tiendas en donde es normal comprar el tradicional queso fresco y el delicioso manjar blanco.

Entre los principales potajes de Churín se puede encontrar la trucha frita, el ceviche del mismo, la pachamanca o el picante de cuy.

LOS MASAJES DE LA NOVIA.- Familias de distinta clase social se bañan en “El Velo de la Novia”, una pequeña pileta de agua tibia que- según dicen- tiene entre sus bondades curar los dolores de columna mediante los “masajes” que hacen las aguas de caen de una cascada de aproximadamente 3 metros de altura que por su forma parece un velo de una novia.

Susana, una señora de casi 60 años confiesa que llega desde Lima para comprobar si son ciertas las bondades curativas que tienen las pozas medicinales. Sino tendríamos que conocer El Pozo de los Novios, el pozo más grande de este lugar natural, que cura los problemas del cerebro y la vista.

Un poco más fría pero con lodo para frotarse en el rostro y por el cuerpo, se encuentra a unos metros el pozo de la Mama Huarmi, que tiene la propiedad de curar el acné y problemas en el cutis. Dice la leyenda que las gotas que caen a dicha laguna son lágrimas de alguien que murió en la época de los españoles.

AGUAS CALIENTES.- A quince minutos de los baños de aguas tibias se encuentran los baños termomedicinales de Tingo, perteneciente a la Comunidad de Huacho. Entre sus propiedades, la principal es que cura el reumatismo, debido a que contiene litio y azufre, dicho sea de paso estos componentes les dan el color marrón a esta agua.

Cabe señalar que en este moderno complejo hay piscinas grupales e individuales que tienen aproximadamente entre 38 a 40°. Se recomienda salir del agua cada cierto tiempo porque el cuerpo no puede soportar tanto rato la calentura de esta agua.

Y fue así que al salir de las aguas calientes no dudamos en ir de paseo en una mototaxi que entre zigzagueos y desventurados golpes de las rocas del camino a los viejos neumáticos, acudimos al mejor restaurante de la ciudad. Una mesa de madera con una banca de la misma bajo de las esteras de doña Josefina, la dama de la pachamanca.

Entre papa sancochada, habas sin pelar y humita dulce conversamos con ella. “Véngase para Semana Santa, joven”. Luego de esta singular invitación dice que es en esa temporada es cuando los campesinos bajan de los cerros para vender y hasta regalar al pueblo sus mejores productos. Adiós, Churín, adiós pachamancas y pozos de la vida.

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Modificado el ( Wednesday, 13 de June de 2007 )
 
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