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LA MENTALIDAD UNIONINA PDF Imprimir E-Mail
Autor Ruben Kanagusuku   
Friday, 17 de August de 2007

Hace unos días, por casualidades de la vida, me encontré en el chat con una señora, peruana, casada con un japonés y madre de dos hijos, que tras  chatear largo y tendido me refresco la memoria acerca de un artículo que había escrito muchos años atrás referente a la sociedad nikkei, en el cual expresaba que los dos grandes motivos de bipartición y posible  desmoronamiento a largo plazo de la misma, son:  El fenómeno dekasegi y  La aparición de la "mentalidad unionina", término con el cual no hago hincapié a ningún colegio o club en particular, sino que simplemente me  refiero a un estereotipo del nikkei peruano, ya sea nisei, sansei, de apellido okinawense o no, hombre o mujer, indistintamente de donde se haya formado. 

Y esta señora perteneciente a una de las diez primeras promociones del  colegio "La Unión" me relataba cosas difíciles de creer para los nikkeis de  mi generación (nacidos en los setenta), como el absurdo racismo que se vivían en las otroras aulas del mentado colegio,

 en donde quizás la  nostalgia de Ollanta Humala se refugió para tomar la decisión de rebelarse  contra el "japonés dictador" o a donde tal vez la memoria de esta amiga  viaja en nostálgicos recuerdos y se ve azotada nuevamente por aquella  discriminación que quedó grabada en su alma y que sigue viva aún décadas después, en este archipiélago y con la consigna de querer ajustar cuentas contra aquellos unioninos de antaño, muchos refugiados en el Japón por causa  y efecto del fenómeno dekasegi, diciéndole que si allá en el Perú son  "japoneses", aquí son "gaijnes", y sacarle a luz todos los defectos que se le vienen a la mente: dominio del idioma, desadaptación social, clase, entre  otros; pues su esposo no es un japonés cualquiera, sino mas bien uno de los cuales cualquier dekasegi promedio no tendría acceso, aparte de dominar ella  perfectamente el japonés, sin ser descendiente.  Por supuesto que le doy la razón en muchísimos aspectos, casi en la mayoría,  pues el tema de nikkeis y no-nikkeis o legales e ilegales, es pan de cada  día en las discusiones de nuestra colectividad.  Pero aquella colectividad es la suma de unas cincuenta mil personas, es decir cincuenta mil historias diferentes, que sumadas hacen el conjunto de comunidad, y si bien es cierto que personas como esta señora y muchas más,  ya vivían en el archipiélago muchas décadas atrás, me parece que no deberían sacar partido de lo que el destino mismo hizo con sus vidas, aún en contra de su voluntad, sino mas bien tomar esta experiencia como un eslabón más para la construcción del grueso de una comunidad.


 Que los nikkeis de "mentalidad unionina", es decir los ególatras, pedantes,  orgullosos de una raza que está ligada mas a estereotipos que a un país o región del mundo, existan; por supuesto, los hay por montones, en el Perú, Japón y esparcidos por todo el mundo, pero que aquella manera de ser,  de pensar y sobre todo de actuar, se expanda a todo aquel que es nikkei y  haya nacido en el Perú, me parece una generalización tan cargada de prejuicios y tan absurda como aquella vivida en los claustros del mencionado colegio.

 Pues no se necesita ser ex-alumno o asociado a ningún colegio o club con ese nombre para ellos, es más ni rico ni pobre, porque en todo conjunto humano la necesidad de ser reconocidos, conlleva a muchos a hacer cosas que ni  ellos mismos son conscientes, el sentido de "pertenencia" toma diversos  matices y por supuesto la egolatría hace girar el mundo en torno al momento  y la situación.

ImageY aquellos que pertenecieron a ese mundo se  vuelcan al otro lado del mar, en donde las clases son mas homogéneas, el racismo comprimido en un pasaporte y  el sentido del "yo", obligado a ser parte de un conjunto; más aún las  actitudes unioninas prevalecen y dejan mucho que desear... pertenecer a la  misma promoción y no dirigirse siquiera un saludo en un local de latinos,  chismear de todo el mundo y hacerse "los locos" cuando la persona está  presente, tirar roche a quienes se atrevan a hablarles, en fin...

 Personalmente creo que es la memoria colectiva lo que nos afecta, los mismos  medios de comunicación, tan repetitivos, la conexión por medio de internet o tarjetas de teléfonos, que hacen que nos mantengamos en contacto con personas  y hablar de añoranzas y recuerdos y que la historia siga en lo mismo y sea  una rutina mas de las miles a los que estamos sometidos los dekasegis en  este país y que hacen q los pensamientos giren en sentido circular en vez de  ir en línea recta.


 SI la historia es línea recta y el sentido del progreso existe, quiere decir que la siguiente hora, vale más que la anterior, traducido en términos  económicos significa que si ganamos la hora mil doscientos, la siguiente  hora deberíamos de ganar digamos mil doscientos cinco y así hacer una aceleración económica ya que el tiempo es oro y el progreso fue realizado,  por lo tanto la siguiente y subsiguiente hora tendería a subir.

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  Lo mismo pasa con nuestros recuerdos y mentalidad, si seguimos viviendo hora  a hora con la misma monotonía de pensamiento, regresando al pasado,  recordando el ayer y al día siguiente recordando el recuerdo, quiere decir  que no vamos en línea recta, sino mas bien en sentido circular, por lo tanto  estancados en el tiempo.

 
 Así como esta señora me refresco la memoria de años atrás y caí en un remolino de recuerdos y remembranzas, leídas en menos de diez minutos, me parece que a ella le refresco la memoria de decenios atrás, con una  "mentalidad unionina" más radical, mas patriarcal, menos flexible y en un contexto más propenso para dichas actitudes...

  No dejemos que nuestra memoria colectiva se interponga en nuestras vidas  individuales y como comunidad, pues si de cincuenta mil historias está  conformada el grueso de la población dekasegi peruana, hagamos de estas  historias, una sola en línea recta.

Modificado el ( Tuesday, 16 de October de 2007 )
 
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