INICIO arrow Articulos arrow GAJES DEL OFICIO
GAJES DEL OFICIO PDF Imprimir E-Mail
Autor Ruben Kanagusuku   
Tuesday, 16 de October de 2007

 Si tenemos en cuenta que fuera del monótono trajinar de las horas de trabajo  en las fábricas y en la vida misma aquí en el Japón, los dekasegi tenemos  que enfrentarnos a otra realidad que es la convivencia entre nosotros mismos en un medio distinto y con una forma de vida diferente en cuanto a espacio y  tiempo se refiere.

 Mucho se ha escrito ya entre la relación entre extranjeros y japoneses y se  han matizado artículos, notas, anécdotas o escritos, pero son poco los casos  entre las relaciones personales entre nosotros mismos que vienen a conformar  un mundo aparte.

 Uno de los principales problemas que se dan en las fábricas como medio de  "socialización", aparte de ser el centro laboral del grueso de la población dekasegi, es nuestra forma de comunicarnos que a diferencia de los  japoneses, los latinos en general (llámense peruanos, brasileros,  argentinos, bolivianos, paraguayos, etc). tenemos una forma muy peculiar de hacerlo cuando estamos reunidos en grupos, en las salas de kyuken.

Mientras el carácter japonés se resigna al silencio, a escuchar más y a  hablar menos de una manera clara y ordenada, dependiendo de quien sea el emisor y quien el receptor, nosotros tratamos de ser el emisor a toda costa, sin importar quien nos escucha o no, interrumpiendo inclusive a quien está  hablando, cortando el diálogo entre dos personas y evitando que se redondee  una idea o una explicación. Eso cuando nos encontramos frente a frente en los salones reunidos.

 Pero si de "chismes" y comentarios de terceras personas se trata, la comunicación se torna mas fluída tanto como para el emisor como para el receptor, poniendo una atención especial para oir el mensaje.
 Logicamente que esta forma de comunicación no ha sido exportada por nosotros  a estas islas, nosotros simplemente nos adaptamos al medio y asimilamos la  realidad que nos rodea, lo que si cabe resaltar es que dentro de esta forma  de comunicación, impersonalizada e indirecta, es la tergiversación de las  cosas a la que estamos acostumbrados muchos latinos, confundiendo la  picardía con malicia y con intrigas que afecten a terceras personas.

 Si bien es cierto que el japonés en general está acostumbrado a esta forma  de comunicación, en planos generales, es comunicador de cosas positivas y  negativas, ademas de no temerle al recorte del zangyo, al "kubi" o a otras  cosas que si son más prestas a sucederle a los extranjeros.

 Ni que decir de los contratistas que con el transcurrir de los años han  podido observar aquellas conductas en los trabajadores latinos, ya sean los  "chismosos" peruanos o los "fofokeiros" brasileros, aprovechando estas actitudes para hacer correr "rumores" o voladas de posibles despidos o  utilizar este medio de manera conveniente, para sus necesidades, además de  poder tener así un control sobre el grueso de sus trabajadores, creando también a los famosos "chupamedias" peruanos o los "pushasacos" brasileros,  que piensan que con estas actitudes ganarán créditos favorables por parte de  los contratistas y serán reconocidos.

 Posiblemente esta forma de comunicación no cambiará, pero lo que si podemos  cambiar son las actitudes entre nosotros mismos, nuestra forma de percibir y  enfocar las cosas, ya que esto nos permitirá llegar a un nivel de convivencia más armónico entre compatriotas, y así poder sobrellevar las  largas horas de trabajo, sin necesidad de estar cuidándonos de nosotros  mismos.

Modificado el ( Monday, 12 de November de 2007 )
 
< Anterior   Siguiente >