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Ideas sueltas una noche de insomio PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Enrique Ponze Harada   
Friday, 02 de November de 2007

Soy un adicto a dos programas de la televisión peruana, el francotirador y caso cerrado, Jaime Bayly y Ana María Polo, en ese orden, primero a reirse del humor del ahora tío terrible de la televisión e inmediatamente después, a reirse también, de las riñas y diferencias de todos los días en cualquier barrio de cualquier esquina del mundo. En esta noche de insomio mientras los veía,  en uno de esos tantos casos domésticos que resuelve la dra. Polo, dos hermanas peruanas que discutían por un dinero, una de ellas dice algo mas o menos así: “Mírela, si hasta gordita ha regresado porque en Perú se come rico”…


Sí pesssss… se me vino bien peruano a la mente y por la hora y el frío que ya hace por estos lares, me provocó un champús bien calientito imposible de deleitar por la escasez de membrillo y guanábana ingredientes de este delicioso potaje ideal para el invierno, luego aparecieron en mi mente unos picarones bien crocantes y miel sabrosa. Y perdí el hilo del caso porque me quedé pensando en los negocios de comida peruana repartidos por el Japón que deben llegar a las tres cifras, osea unos cien poco más poco menos, y el desperdicio de no entrar a conquistar el mercado japonés.

Entre las caracterísiticas del mercado japonés habrán podido observar los que aquí residen, que todos los días en determinada hora, están llenos, al japonés le gusta comer en la calle, gusta de probar comida de diferentes lugares del mundo, es un mercado potencial de alto poder adquisitivo lucrativo por volumen pero…  siempre los peros, los restaurantes peruanos tendrían que bajar sus precios actuales  a por lo menos la mitad para ser competitivos con los demás restaurantes ya existentes, además de  tener el esquema japonés de atendimiento que comienza con el irasahimase y el vaso de agua con su oshibori, la iluminación y el esperar que se acerque a la caja a pedir su cuenta.


Comer langosta  es más barato que comer un frejol con seco  en un restaurante peruano en el Japón, compruébelo cuando vea un red loabster.
Los comerciantes de comida peruana están satisfechos con los buenos márgenes que obtienen del mercado “dekasegi” peruano, que por su comportamiento como grupo o comunidad inmigrante, está tomando características de guetto, está aislado del país anfitrión, un “dekaguetto” donde también puedo disfrutar de mis programas favoritos en discos dvd no retornables…

Me dio hambre y me conformare con un cup ramen.


Suena un poco tonto como casi todo lo que pienso y a veces lo escribo en especial las noches de insomio, pero en el tema de la comida peruana,  si conquistaramos un poco el estómago japonés, quizás sería un paso acertado en la integración de nuestra cultura en la sociedad nipona.

Modificado el ( Thursday, 22 de November de 2007 )
 
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