INICIO arrow SOTANO LITERARIO arrow PASAJE IDA Y VUELTA... SIN RETORNO
PASAJE IDA Y VUELTA... SIN RETORNO
Escrito por Enrique Ponze Harada   
Thursday, 08 de July de 2004

¡Mamá!...Maaaaaaaaaaaaa......  Entró gritando a la casa José.

- Maaaaaaa.....me voy al Japón.

                La mamá desde la cocina, detuvo el cuchillo en el aire mientras la zanahoria esperaba ser trozada, fruncía el ceño como tratando de entender lo que estaba escuchando.

               ¡Má aquí está! Dijo José mientras entraba a la cocina acercándose a su madre, estampándole el acostumbrado beso en la frente.

-¿Qué te vas donde? Le preguntó con una sonrisa de ternura levantando la mirada y clavándola al fondo de los ojos de su hijo buscando algún indicio... a veces no alcanzaba para el mes y un viaje a Japón era realmente una alucinación.

 -¡A nihon má! , el yoshi me dijo que su hermano ya viajó el mes pasado y ya está trabajando,  a él le dan cupo el otro mes y ¿sabes qué cosa? Que la agencia te financia el pasaje, te consigue el trabajo y todo eso.

-Vamos a ver que dice tu padre, dijo la madre con una entonación que reflejaba su total desacuerdo con la idea del viaje.

                    De cualquier forma me voy, se dijo José para sus adentros, esta era su oportunidad de salir del país, ya estaba cansado de tener el bolsillo con hueco y no importarle simple y llanamente porque no había nada que perder por ese hoyo.

                     En la mesa, la madre no sabía como plantear el tema, en su corazón intuía que Kazuo (padre de José) aprobaría el deseo de su hijo y éste se fuera de casa y al Japón todavía.

                     El tema fue tocado durante el postre, y la intuición de ella fue acertada, y se comenzaron a hablar de posibles fechas y el pasaporte y  donde se firma y cuanto pagan al mes y con quien se vive y el idioma y los ancestros y  entre la euforia del coloquio nadie percibió la lágrima que rodaba tímidamente junto a la nariz de aquella mujer,  perdiéndose en los labios silenciados, presa de su pena pues para las madres los hijos son y serán siempre sus bebés.

                     Esa noche José no pudo dormir directo, se despertaba continuamente pensando que ya era la hora de pararse e ir a aquella agencia a la entrevista, llenar y firmar los papeles, en una de esas despertadas, se acordó de Cecilia, la mujer que amaba, entrecruzó sus dedos y los puso entre la almohada y su nuca, fantaseaba en románticos paseos y  recordó la última vez en la playa,  de repente de un salto se sentó en la cama y exclamó:

         -¡En un año regreso con plata y me casó con ella!.

                  Se sorprendió, tanto por la seguridad con que lo dijo, como por haber hablado en voz alta en la madrugada y solo. Se quedó inmóvil esperando oír la puerta del cuarto de sus padres, nada, se volvió a acostar, esta vez se movió sin hacer ruido alguno.

                   Llegó la hora, mientras se alistaba, canturreaba su canción favorita, pues era un gran día y todo tenía que ser perfecto. Cuando estaba llegando a la agencia, una imagen lo respingó, una cola de al menos 20 personas esperaban ser atendidos para lo mismo...el tan codiciado viaje a Japón.

      Se paró al último y encendió un cigarro:

  - ¿Esta es la fila para hacerse rico? Preguntó con su mejor sonrisa al de adelante...

 - ¿Te desayunaste un payaso? Contestó malhumorado el tipo al tiempo que arqueaba su cuerpo hacía atrás y escupía una goma de mascar lanzándola a 4 metros de donde estaban.

                 ¡Qué tal tufo! pensó para sus adentros José, con razón está molesto.  Con resaca y haciendo cola, se sonrió y en un acto reflejo miró el reloj, no miró la hora, solo el reloj... total... tenía todo el tiempo del mundo para esperar.

                  Le tocó su turno en la entrevista. Un señor con saco y corbata le señaló con la mano un asiento, José se sentó y puso sus palmas sobre las piernas refregándolas imperceptiblemente, así secaba el sudor de sus manos, producto del nerviosismo del momento. Preguntas van y preguntas vienen, a todo respondía que sí casi sin analizar bien lo que le decían, firmó papeles, se endeudó y obtuvo cupo en el mismo vuelo que Yoshi, es decir para el siguiente mes.

                 Salió de la agencia y eran casi las 2 de la tarde, con las tripas tronando de hambre, con un nudo en la boca del estómago pero recontento, no lo podía creer, durante la entrevista, el señor le dijo que le caía bien y sería favorecido viajando el próximo mes. Llegando al barrio, buscaba con la mirada a cualquiera para contarle de su pronto e inesperado viaje, que por cierto, aunque José no lo sabía aún,  cambiaría totalmente el resto de su vida.

 - ¡Mamá!...Maaaaaaaaaaaaa......  Entró gritando a la casa José.

 - Maaaaaaa.....me voy al Japón.

Modificado el ( Wednesday, 25 de April de 2007 )
 
< Anterior